Con el tiempo, los especialistas han desarrollado tanta cátedra, tanto parámetro y método que un empresario sumido en el día a día financiero y operacional termina confundido.

El objetivo es integrar la innovación en la visión a largo plazo y darle a la empresa una capacidad de reconfiguración permanente. Se trata de no percibir la innovación como una carga sino como un recurso natural, una cultura interna a cultivar y que la diferencia de sus competidores. La innovación es una ingeniería de la colaboración que valoriza eficazmente los conocimientos internos, una fuerza que moviliza y motiva los equipos de trabajo.
Buscamos desarrollar el concepto de empresa ágil, aquella que evoluciona en un mundo donde el futuro (la anticipación) se convierte en la búsqueda de un resultado final ideal, o algo que está a un paso de alcanzarlo. Una empresa ágil es capaz de comprender los eventos y tendencias de su entorno y dispone de una capacidad de reconfiguración permanente y oportuna.
Ser ágil significa no estar encerrado en procedimientos que fijan los comportamientos, sino basarse en procedimientos compuestos por grandes reglas que los enmarcan, lo que permite la adaptación rápida al contexto. Ser ágil en innovación significa establecer procedimientos flexibles, de manera de concebir, en un período óptimo de tiempo, productos que responden a las exigencias de mercado en términos de costo y desempeño.
Un ejemplo es Zara, una empresa que logra lanzar nuevas colecciones cada 15 días. Zara lo logra porque es una empresa ágil. La clave está en localizar sus procesos de producción en las grandes ciudades donde operan, de manera de contar con una cadena logística más rápida que el resto; sus competidores, quienes maquilan en China, deben trasladar sus insumos a través de grandes distancias.
Otro aspecto de la innovación ágil es la participación debidamente canalizada de todos los sectores de la organización. Las ideas de la dirección general, pero también de los simples trabajadores, son consideradas con el mismo interés y por su propio mérito. Pero, para ello se requiere un sistema de indicadores capaces de medir la calidad y el impacto de la innovación.
Un ejemplo es la empresa de ferrocarriles de Francia (SNCF), cuyo sistema de innovación participativa. Obliga a la dirección a examinar cualquier propuesta innovadora de alguno de sus 165.000 trabajadores, en un plazo máximo de 6 meses. Para ello se ha establecido un proceso con roles bien definidos y una plataforma que funciona a través de una Intranet a nivel nacional.
Para más información sobre la empresa ágil véase el Manifiesto Ágil
















